domingo, diciembre 15, 2013

Fantasmagorías

"Me gustaban los cementerios, los parques y las azoteas de los edificios, pero sobre todo los cementerios. De algún modo, vivía en un estado perpetuo de comunión con los muertos"
"Yo procuro emular a mis fantasmas. Escribir como ellos hablaban, no hacer ruido, contar nuestra fantasmagoría"
"No quiero oír nada, canción del no ver nada. En la oscuridad blanca, escucho a mi lado la risa suave, ráfaga alegre, de un bebé. Siento elevarse la sábana que me cubre, el calor del cuarto entrar y sacudirme el cuerpo, la voz excitada de un niño golpearme la cara:
¡Encontrado!"

"Los ingrávidos" de Valeria Luiselli

La muerte: carnaval de sueños


"Porque sueño, yo no lo estoy"
Leolo Lozone

"Pero tal vez faltan los viajes más extraordinarios. Son los que no he hecho, los que nunca podré hacer. Que permanezcan sin escribir, o encerrados en su propio alfabeto secreto bajo los párpados, por las noches. Después nos quedamos dormidos, y levamos anclas"
Antonio Tabucchi en "Viajes y otros viajes"

"Parecía que la ciudad también estaba sumida en el sueño: un horrible sueño ochocentista de bloques de casas de ladrillo y ventanas ciegas con visillos como mortajas"
Amsterdam en "Rituales" de Cees Nooteboom

De todos los hombres que uno es, alguno duerme y los demás velan"
"Rituales" de Cees Nooteboom

"Me voy a la cama como si fuese a una fiesta"
Thomas Tranströmer (en una entrevista en Babelia)

lunes, julio 26, 2010

Raymond Roussel


En sus viajes le acompañaba su madre, quien solía incluir en su equipaje un ataúd por si la muerte le sorprendía en el camino

Rulfo en la picota


Lo más difícil que tuve que salvar para escribir el Pedro Páramo, fue eliminarme a mí mismo, matar al autor, quien es, por cierto, el primer muerto del libro

viernes, marzo 06, 2009

Amelie, Nothomb

La muerte me fascina. Todas las experiencias de “frontera” me fascinan, y la muerte es la frontera de todas las fronteras. Al mismo tiempo me digo que no hay que precipitarse, de todos modos, tarde o temprano tendré la ocasión de enfrentarme a ella. Pero mientras espero, exploro esa frontera a través de la escritura.

domingo, octubre 14, 2007

Thomas Bernhard

Porque la cordialidad no es otra cosa que un trato vulgar con la naturaleza humana, si queremos llevar la cosa al extremo, un tratamiento absolutamente abyecto de nuestra concepción del mundo

viernes, enero 05, 2007

Don DeLillo

La muerte es el gran tema de mis novelas. Lo domina todo, sea de forma explícita o velada, aunque esté agazapada en un rincón. La creación de lenguaje es un acto de fe en virtud del cual el escritor busca trascender lo ordinario; a la postre, eso se traduce en un intento de trascender la muerte.


Desde un principio asumí que ser escritor implicaba tratar de comprender el hecho de que vivimos en tiempos peligrosos. En esencia, el sentido de mi trabajo no es otro que afrontar ese reto. Todavía no me había formado como escritor cuando tuvo lugar un acontecimiento histórico que me marcó: el asesinato del presidente Kennedy. Las consecuencias de aquella acción violenta hicieron mella en la cultura de nuestro tiempo: suspicacia, miedo, paranoia, la sensación de que el curso de la historia está en manos de fuerzas ocultas. Mis novelas recogen los ecos del impacto de aquel hecho emblemático. Si tachar a Lee Harvey Oswald de terrorista es adecuado o no, es cuestión de terminología. Lo que no se puede negar es que su acción desencadenó un sentimiento de terror colectivo que impregnó la cultura. El novelista es testigo del terrorismo y tiene que responder. Por otra parte mi escritura tiende a ser violenta, no sabría explicar muy bien por qué.


martes, noviembre 28, 2006

Defensa de los fantasmas

Tu casa tiene jardín
Y el viento no paró de soplar, parecía que fuera a descomponernos

Kafka

No tenemos nada en común con nosotros mismos, y mucho menos con los demás
Alguien que no soy yo celebra una fiesta en mi casa, Dos amantes regalando besos y lágrimas pasean sus cuerpos distraídos en mí. Soy un túnel donde mis personajes alguna vez se encuentren. Atrapados en mis humores, mis deseos... tan sólo hallan el consuelo de existirse en mí, conformando oscuramente mi geografía. Su amor es como una ciudad sólo sentida en la lejanía, que crece, se desfigura, bajo mi guía invisible. A veces tiemblo en esos desprendimientos, pero sé, que ningún tesoro podría cegar una mirada pura.



A veces hay que dejar hablar a la voz cegada, iluminar los vacíos con sombras de luz


Qué es esta errancia de dioses, tiempos... invocados en el individuo no existido. Puede que nos asemejemos a una antena capaz de sintonizar o fijar canales... o alguna emisora extraña... una música iluminando regiones oscuras

¿Qué es eso del sentido exacto de las palabras?